En el Laudio de os siglos XIV-XV pugnaban con gran crueldad entre sí los Anuntzibai y los Ospines (“vinagres”, por su carácter). Estos últimos tenían su torre en Ugarte, el elemento arquitectónico más reconocible de aquellos convulsos siglos.
LA TORRE
Con muchas intervenciones arquitectónicas a través de los siglos, consta de cuatro plantas con un acceso original en la primera planta, hoy dentro del palacio añadido.
PALACIO RENACENTISTA
Respecto al palacio renacentista anexo, lo llamativo es que se construyó para conformar con su estructura una gigante prensa de sidra, al igual que estaba sucediendo con los novedosos caseríos del momento. Sus restos son aún apreciables en el interior. El camarote superior de ladrillo es una remodelación posterior (s. XVII) para almacenamiento de productos agrícolas y alojamiento puntual de la servidumbre.
Cuando la vetusta torre de Katuxa fue pasto de las llamas, la poderosa familia de los Ugarte renunció a aquel antiguo edificio y apostó por la moda del momento, la casa-palacio, algo que hiciese gala de su alto estatus. Así se levanta en torno a 1775 el actual palacio.
Optaron por mantener la ubicación originaria, junto a los caminos viejos de siempre y no trasladarse a la otra orilla del Nervión, como hicieron otros acaudalados propietarios, para beneficiarse de la pujanza del nuevo trazado de la carretera Bilbao-Burgos.
MATERIALES
Aquel distanciamiento respecto a la nueva vía lo compensaron con una llamativa fachada delantera -lo que más se veía desde el camino- de buena piedra de sillería y flamantes arcos y soportal, con un rimbombante escudo de piedra con las armas de los Ugarte para distinguir y dignificar lo más posible a la familia propietaria. Otra muestra de ostentación son los barrotes de hierro de sus ventanas, fabricados en sus ferrerías. Y por si todo ello era poco, construyeron un nuevo puente (1775, posteriormente derribado en 1995) para realzar el acceso desde el nuevo gran camino del Señorío hasta su casa solariega y complejo de ferrerías y molinos. Así, por fin, quedaban perfectamente vinculados el culto al pasado y la mirada al futuro.
Fue proyectado por el I. Marqués de Urquijo junto con Francisco Cubas, Marqués de Cubas, casado con Matilde de Erice, sobrina de Estanislao, que fue quien construyó el Castillo de Butrón y que, según parece, también diseñó y controló las obras en el palacio. Edificado con fines ornamentales, el castillo también fue un “guardaviñas”, según las “Descripciones de Álava” que realizó B. de Bengoa en 1880, donde se refiere a él como «…su castillo-mirador moderno de San Roque sobre ella en la colina [...] el castillo vinícola de San Roque y los sembrados de chacoli de la casa del señor Urquijo».
No se conservan planos ni año exacto de su edificación, pero su fisonomía imita el estilo de un pequeño castillo neomedieval, una moda arquitectónica muy común entre la aristocracia de las últimas décadas de la época.
Con el paso de los años, quedó en estado de abandono y su torre, que hacía las veces de atalaya y de mirador debido a sus vistas privilegiadas del entorno, se derribó. Actualmente el edificio se encuentra camuflado con la vegetación y la parte superior del edificio se mimetiza con el muro que delimita la propiedad, lo que hace que pase inadvertido a visitantes.
Este edificio es otro de los proyectos que se construyeron gracias al patrocinio de Estanislao Urquijo y Landaluce, I. Marqués de Urquijo. Fue mandado construir e inaugurado en 1887 y, en ese mismo año, se firmó el acta de cesión formal del edificio al Ayuntamiento de Llodio.
Nació con una doble vocación benéfica para el municipio, dado que inicialmente fue asilo para ancianos y hospital para los vecinos con menos recursos, y la gestión diaria y el cuidado de los enfermos quedó a cargo de la orden de las Hermanas de la Caridad.
Con el paso de las décadas y la modernización de los servicios sanitarios de Osakidetza, el edificio pasó a funcionar exclusivamente como residencia municipal de ancianos, manteniendo viva su labor social hasta que quedó vacío en el año 2002 tras el traslado de los residentes a unas instalaciones más modernas.